Te sentís fuerte, hábil, centrado y queriendo jinetear al universo. Cuando menos lo pensás, una nube se metió en tu despejado cielo de vanidades y por más que las ninguneas su poder es magnífico y va derrotando todas tu certezas.
Transformas a las personas que conoces. Razonás las cosas, pero son solo espasmos de angustia, te debilitas, te ahogas, te enfrías.
Sin pensarlo, te levantaste risueño, sin encontrar explicación alguna y parodiando tu estado anterior. Tus análisis resultan perversos, pero ya no piensas en un futuro que nunca vendrá.
Diego Canale
No hay comentarios:
Publicar un comentario