Me escapé de los laberintos del miedo
para entrar descalzo al mar
y, bailando juntos,
nos encontramos en el silencio de la multitud.
Por diferentes escenarios,
me disfracé de tus fantasías
y, por un segundo,
nuestras almas se hundieron en el vórtice infinito.
La pasión humeante se frenó en la desidia;
en la credulidad de dos jóvenes,
que creyeron que el amor
era un juego donde los dos iban a vivir.
El pánico a la soledad
no nos permite ver el límite.
Esta atmósfera no nos pertenece
Y esta canción ya no es un lago.
La melodía se vuelve turbulenta.
Nuestro querer ya no tiene sabor.
Sin embargo, fingimos deseo
y le ponemos una incógnita al dolor.
Diego Canale
para entrar descalzo al mar
y, bailando juntos,
nos encontramos en el silencio de la multitud.
Por diferentes escenarios,
me disfracé de tus fantasías
y, por un segundo,
nuestras almas se hundieron en el vórtice infinito.
La pasión humeante se frenó en la desidia;
en la credulidad de dos jóvenes,
que creyeron que el amor
era un juego donde los dos iban a vivir.
El pánico a la soledad
no nos permite ver el límite.
Esta atmósfera no nos pertenece
Y esta canción ya no es un lago.
La melodía se vuelve turbulenta.
Nuestro querer ya no tiene sabor.
Sin embargo, fingimos deseo
y le ponemos una incógnita al dolor.
Diego Canale
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