En un camino sin luz,
tu sencillez me debilitaba
y, mientras me mostrabas el paraíso de los infelices,
caía rendido ante tu locura.
Traspasando el espejo no te veo.
En el cielo que me dibujabas no estás.
Te despedí abrazando un escudo de lata
indómito ante las emociones.
Engañando al saber
y mirando en el hacer
no supiste modificar la antena de la multitud.
Te esfumaste en un cubo
Lamentándote ante los ángeles
por no poder transmitirle tu rebeldía
a los débiles que siempre te miraron con ojos cansados.
Diego Canale
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