lunes, 15 de octubre de 2012

Encontrado

Me observaste mientras me hundía en una fuente
Tu sonrisa iluminó mi caverna
Olvidé el padecer
Y me elevaste hacia la superficie

Las olas inundaron mi cabeza
Prontamente la marea se calmó

E inventamos un juego 
que entendíamos nosotros dos


Contagiaste tu claridad para que yo brillara
La presión del hablar no pesaba
Y entre el paisaje deslumbrante
Las horas se fueron calmando

Soportaste con letal atención mis discursos sin sentido
Mientras el viento peleaba contra tu cabello largo y oscuro
Y aunque a veces lo intentaba
El aire no pudo borrar ese rostro risueño

Confirmé que no eras obra del destino
Que no eras un espejismo 
Supiste compartirme tus deseos 
Y dejaste un rastro en mi imposible de negar

Esperaste sentada en la orilla
Me demostraste que el amor no hay hadas
Y cuando las máscaras volaron seducidas por el viento

Me invitaste al bosque a seguir la batalla juntos. 

Diego Canale


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