Me quedé sin equipaje
Mis alas se quemaron
Guitarreando ante una perversa princesa
Mi jardín se fue esfumando
Mientras ordenabas tu habitación,
te ofrecí una manzana,
que ante el primer contacto fue despreciada
y abandonada en el silencio
En la furia de la esperanza,
destruí el árbol buscando el sendero
Las piedras se humedecieron para brillar
y esperaron un nuevo amanecer
Esquivaste la lógica
Tu respuesta fue una luna de día.
Rozaste lo inhumano
Tiraste las mariposas al lago
Dibujé espejismos dentro de un cubo,
me identifiqué en esta multitud de ciegos
Ignorante de mi arcoíris
Volví al bosque de los conciertos.
Diego Canale
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